Sopla, majestuoso tirado por los corceles de dios, impacientes y revolviendo las malesas y desesperandolas por caer de nuevo al piso.
Se puso negro, ennegredor, pareciese qe la noche se comiera al dia, en un abrir y cerrar de ojos, el juego de los dias se tornara un poco, digamos, interesante.
El carruaje, se detubo, silencio, debo admitir con un poco de franquesa, y se escucha nuevamente, como las hojas, qe antes, se creian varriletes infantiles, se empecinan en decorar cada milimetro del piso, con su verde follaje, agradable y satisfactorio al ojo humano.
Mientras tanto, yo solo me detengo a observar, mirar, divisar cada detalle del espectáculo qe pasa delante de mi entorno. Me qedo, impresionado, como otra ves, se torna el juego encontra mia.
Me empuja, con fuerza contra que? contra nada, solo contra sigo mismo, porqe es un poco indeciso, pero cuando cambia su forma de pensar, puede ser desastrozo en sus eleccion.
Solo me cruzo de brazos, en expresion de qe mi tempatura corporal decendio unos pocos centigrados, y me preparo para lo qe aora sera, una hermosa lluvia de verano.